Cuando alguien pregunta por el “dueño de Nordelta”, la respuesta corta suele ser: Eduardo Costantini, empresario argentino, fundador de Consultatio y también del MALBA. Pero la historia es más interesante que un nombre propio. Nordelta no nació simplemente como un barrio cerrado: fue pensado como una “ciudad-pueblo”, una urbanización planificada con barrios, colegios, centro comercial, servicios, deporte, espacios verdes, lagos y vida cotidiana dentro de un mismo entorno.
El origen del proyecto se remonta a una idea de Julián Astolfoni, inspirada en modelos urbanísticos europeos. Según la historia publicada por la Asociación Vecinal Nordelta, el proyecto fue aprobado por la Provincia de Buenos Aires en 1992. Años más tarde, en 1998, Astolfoni y Eduardo Costantini se asociaron para empezar a hacerlo realidad. En 1999 se lanzó el primer barrio, La Alameda, y en el año 2000 se entregó el primer lote para construcción.
El gran salto de Nordelta vino de la mano de Consultatio, la desarrolladora fundada por Costantini. Con esa estructura empresarial, el proyecto tomó escala y se transformó en uno de los desarrollos urbanos privados más importantes de la Argentina. La propia historia de Costantini está muy vinculada a proyectos inmobiliarios de gran escala: además de Nordelta, Consultatio desarrolló emprendimientos como Puertos, en Escobar, y proyectos en Uruguay y Estados Unidos.
Nordelta comenzó sus obras en septiembre de 1998 y, con el tiempo, pasó de ser una apuesta urbanística enorme a convertirse en una localidad dentro del partido de Tigre. En una entrevista por los 25 años del inicio de las obras, Costantini recordó que construyó su propia casa allí para seguir de cerca el crecimiento de la ciudad.
Hoy, hablar del “dueño de Nordelta” requiere una aclaración: Costantini fue el gran desarrollador y figura central del proyecto, pero Nordelta ya no es una sola cosa indivisible. Es una ciudad con múltiples barrios, consorcios, propietarios, instituciones educativas, clubes, comercios, espacios públicos y privados, y una administración vecinal propia. La Asociación Vecinal Nordelta se presenta actualmente como la entidad que brinda servicios y gestiona aspectos de la vida cotidiana de la ciudad.
Nordelta también tiene una dimensión urbana y social que excede a su fundador. Para algunos, es un caso exitoso de planificación privada: una ciudad ordenada, con servicios, seguridad, naturaleza, colegios, deporte y cercanía al agua. Para otros, es también un símbolo de los debates contemporáneos sobre urbanismo cerrado, humedales, integración territorial y desigualdad urbana. Incluso fuentes críticas la describen como un caso emblemático de urbanización privada sobre zonas de humedal.
Lo cierto es que, más de dos décadas después, Nordelta dejó de ser solo un emprendimiento inmobiliario para convertirse en una marca territorial. Su historia une visión empresaria, planificación urbana, desarrollo inmobiliario, polémicas ambientales y una transformación profunda del mapa de Tigre. Y por eso, detrás de la pregunta “¿quién es el dueño de Nordelta?”, aparece una respuesta más completa: Nordelta fue imaginada por Astolfoni, desarrollada y escalada por Costantini y Consultatio, y hoy es una ciudad viva, habitada y gestionada por una red mucho más amplia de propietarios, instituciones y vecinos.



